LA CORRIDA "DALINIANA": EL TOREO Y EL PAN DE PICOS

Tarde de Tramontana, fuerte viento del Pirineo y gran entrada. Curro Girón realizó en su primero, de Molero Hermanos, una faena valerosa y porfiona, pues el toro se refugió en tablas y ahí hubo de ir a torearle, para despacharlo de una gran estocada. Al cuarto le toreó de forma superior a la verónica, le banderilleó entre ovaciones y le cuajó una excelente faena que mereció los honores de la música ya que el venezolano, muy centrado y torero, toreó superiormente por naturales, derechazos y pases de todas las marcas, para estocada que le valió dos orejas y rabo.
Fermín Murillo tuvo el lote menos apto para el lucimiento. En ambos peleó contra el viento y el pésimo estilo de sus enemigos, a los que realizó dos valerosas y expuestas faenas, que fueron premiadas con música y grandes ovaciones. Pero la espada no estuvo certera y lo que pudo ser triunfo de orejas, quedó en ovaciones.
Paco Camino dejó la impronta de su arte en unos lances maravillosos en los que el diestro de Camas toreó a la verónica de manera insuperable en sus dos toros. Con la muleta, dos grandiosas faenas, en las que la mano izquierda entró en funciones con un toreo al natural puro y auténtico que entusiasmó a propios y extraños. Mató a su primero dé estocada y hubo premio de dos orejas y rabo, y al sexto, de estocada y descabello, pero como quiera que el puntillero le levantase en tres ocasiones al toro, todo quedó en vuelta triunfal.
Tras una corrida seria y al uso, hubo regocijo popular a cargo del pintor de Cadaqués.
G. de Córdoba “El Ruedo” 12-8-1961